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Guía básica para ser un experto en quesos


Todos los productos lácteos son ricos en vitaminas y minerales, la leche es el producto que más calcio aporta a nuestro cuerpo y además se usa para la elaboración del queso, proceso que consiste en cuatro pasos principales: la fermentación, el cuajado, el desuerado y la maduración de la leche.


El tipo de queso que se obtenga dependerá de su proceso de fabricación y de la raza del bovino de la que proviene, por ejemplo: los quesos frescos se caracterizan por tener un alto contenido de grasa y lactosa. Por otro lado, los quesos maduros son aquellos que en su proceso de elaboración requieren de más tiempo y de un cuidado especial para obtener un producto único, tipo gourmet. Expertos de la salud recomiendan que se consuma en mayor medida el tipo de queso madurado debido a que es más fácil de asimilar para el organismo y contiene más calcio, vitaminas y minerales.


Existe una variedad de tipos de queso, sin embargo, para empezar a degustar todos sus ejemplares es recomendable empezar con los cuatro básicos: el queso fresco, queso maduro, quesos de pasta blanda como el queso holandés y los quesos de pasta dura como el queso azul. Estos quesos pueden ser acompañados con vino, cerveza o champagne para mejorar la experiencia al degustarlos. Además, las frutas como las uvas son un gran aliado para limpiar el sabor de los quesos y no confundirlos a la hora de probarlos.


Es importante recordar que antes de iniciar una cata de quesos, primero se debe retirar el producto del frío y dejarlo reposar, cortar los trozos de queso con parte de corteza y corazón, luego colocar los trozos de queso sobre una tabla de madera con tapa para evitar que se sequen y que pierdan su olor. Se debe iniciar con los quesos más suaves hasta llegar a los más fuertes, podemos acompañarlos con uvas, mantequilla, pan y frutos secos, y finalmente cortar la parte oxidada o el aspecto seco del queso antes de volver a consumirlo.

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